69 años de la heroica gesta de Varsovia

20/Abr/2012

Identidad, Abraham Glik

69 años de la heroica gesta de Varsovia

19.04.2012 – por Prof. Abraham Glik
El 19 de abril se cumplen sesenta y nueve años del heroico levantamiento del Ghetto de Varsovia; la enorme gesta de resistencia judía al nazi-fascismo.
Los ocupantes nazis comenzaron a formar el Ghetto judío de Varsovia, el 15 de Octubre de 1940, en una superficie de 490 hectáreas, rodeado por alambrada primero, y por un muro de tres metros de altura, luego. Allí fueron encerrados, en condiciones inhumanas, más de 550.000 judíos.
Entre los doce y los sesenta años, todos debían ejercer trabajos forzados; su paga, una ración mínima y miserable y obligados a sobrevivir hacinados entre cinco a diez personas por habitación.
Cuando llega el crudo invierno, de la mano del hambre, la falta de higiene y el frío, llegan las epidemias. Las gripes y el tifus provocan la muerte de más de 120.000 personas en los primeros veinte meses.
El objetivo hitlerista era claro; aislar a los judíos del resto de la población. Encerrarlos primero, para facilitar después su traslado masivo hacia los centros de exterminio; hacerlos vivir en condiciones inhumanas para minar su moral y su dignidad.
Aunado a ello, el establecimiento de comisarios de origen judío, los Iudenrat, actuaban como puentes para evitar resistencias, para mentirle a la gente sobre su verdadero destino; la muerte en las cámaras de gas.
Todas estas terribles e inhumanas condiciones de subsistencia, explican quizás la pasividad, por la cual cientos de miles de judíos fueron llevados a la muerte.
Cuando se comenzó a tener conciencia de su verdadero destino, en 1941, se inician los contactos dentro y fuera del Ghetto, para resistir. Primero se formó el Bloque Judío Antifascista, y más tarde la ZHOB (en polaco: Organización Judía Combatiente) A esta Organización se incorporan los partidos políticos, grupos diversos y hasta organizaciones religiosas, conformando un amplio abanico unitario. La consigna fue resistir las deportaciones, no entregarse voluntariamente, no presentarse a los lugares de embarque, paralizar la industria al servicio de los nazis. Si los judíos del Ghetto estaban sentenciados, irían a la muerte provocando el mayor daño posible al verdugo.
En el transcurso del año 1942, la guerra comienza a cambiar, ya no es un paseo triunfal para los nazis; por lo tanto, para cumplir sus objetivos de exterminio judío y para borrar huellas, se aceleran las deportaciones. Entre el 22 de julio y el 13 de agosto, 300.000 judíos son enviados hacia la muerte en las cámaras de gas.
El 5 de agosto de 1942 es desalojado el ya famoso Hogar de Huérfanos creado por Ianush Korchak. Se le ofreció salvar su vida, sin embargo el maestro se pone al frente de la triste caravana.
Tú, Ianush, que les enseñabas a no mentir, por primera vez les ocultas a los niños su fatal destino.
En febrero de 1943, los nazis son derrotados en Stalingrad. La noticia llega a los ghettos y a los destacamentos guerrilleros, y cunde el entusiasmo. Ya desde 1942 comienzan a producirse resistencias armadas judías. Surgen unidades de resistencia armada en más de cien ghettos; en Polonia, Lituania, Bielorrusia y Ucrania. Hay levantamientos en Kletsk, en Mir, en Starodubsk y en otros ghettos; posteriormente en Cracovia, Tarnow, Bialystok, Bedzin, en Minsk, Vilna, Riga, Kovno; también en los campos de exterminios de Sobibor, Treblinka y hasta en Auschwitz.
En 1942 más de 1200 judíos escaparon a los bosques y por más de dos años sobrevivieron a los crudos inviernos rusos y a las persecuciones alemanas. En Francia, se crea en enero de 1942 la “Armée Juive”, ejército clandestino judío que actuó en Toulouse, Lyon, Niza, Paris y sus alrededores. Algunos de ellos fueron combatientes del contingente francés de las brigadas internacionales, que lucharon en España en defensa de la República, contra el franquismo. Aquí, en España, se manifestó la primera gran resistencia judía al fascismo. La Brigada Dombrowski, luego fusionada con la Brigada Naftole Botwin, fue, numéricamente, el segundo contingente dentro de las Brigadas Internacionales que lucharon en España durante la Guerra Civil; si les sumamos los más de mil soldados judíos que lucharon en la Brigada francesa, ninguna nacionalidad aportó más combatientes que los judíos, contra el fascismo durante la Guerra Civil Española.
La Brigada Botwin publicó en idish los periódicos Freiheits Kampfer, Naie Presse y finalmente Botwin. En febrero de 1938 en su número 2 se escribió “Todos unidos en la lucha contra la Inquisición y la dictadura. También nosotros podemos golpearlos, también nosotros podemos realizar acciones violentas (…) y nosotros, soldados de la Botwin, redoblando nuestras fuerzas, nuestra ira, nuestra amargura, apoyándonos en la solidaridad fraterna de los antifascistas de todos los pueblos, liberaremos a la barbarie fascista, con nuestras armas de la libertad.”
Resistencia judía también hubo, en todos lados, de distintas formas, con las armas y también con la poesía, con la música y las canciones, como las que compuso con tan sólo 20 años, este joven judío nacido en Vilna, Hirsh Glik, que dedica una poesía a Vitka Kempner, una joven combatiente que escapa del ghetto en Lituania, para hacer volar un transporte militar alemán. «Los lituanos no lo hicieron, ni los polacos, ni los rusos, una mujer judía lo hizo». Después volvió al Ghetto para que sus habitantes no sufrieran represalias por su ausencia. Resistencia y heroicidad de jóvenes muchachos y muchachas. Hirsh Glik, que compone el famoso Zog nit keinmol, el himno de los partisanos; el himno que fue cantado con devoción también en el levantamiento del Ghetto de Varsovia.
El 20 de abril de 1943 cumplía años Hitler. Un día antes en su homenaje miles de soldados alemanes, bajo el mando del general de las SS Jurgen Stroop penetraron a sangre y fuego en el ghetto, para liquidar en dos o tres días a los últimos setenta mil habitantes que aún permanecían allí.
Bajo el mando del joven Mordejai Anilevich y sus compañeros del ZHOB, los judíos del ghetto resistieron varias semanas y meses, hasta que el ghetto fue incendiado y convertido en ruinas, la mayoría cayó luchando y prefirió morir, “por nuestra y vuestra libertad”; antes que caer en manos de los alemanes. Esta gesta heroica la debemos recordar siempre; enseñarla a las nuevas generaciones, para que nunca más se vuelva a repetir. Es y debe ser nuestro homenaje permanente a los seis millones de nuestros hermanos, entre ellos un millón de niños, que en un verdadero genocidio, pagaron con sus vidas, su condición de haber nacido judíos.
Y como siempre decimos: No olvidar; no perdonar. Nunca más.