Compartimos las reflexiones de la Esc. Esther Mostovich de Cukierman, habitual colaboradora del CCIU, sobre Rosh Hashaná y cuando la Ley Hebrea determina que es el Año Nuevo. Agradecemos el siempre valioso aporte.
¿Cuándo es el Año Nuevo según la Ley Hebrea? En la Torá (Pentateuco), en el Libro de Éxodo1, leemos que en el mes de Nisan, (Primavera en el hemisferio Norte) muy poco antes de salir de la esclavitud de Egipto, “el Señor habló a Moisés y Aarón diciendo: Este mes os será el primero de los meses del año” y a continuación establece las disposiciones para la festividad de Pesaj, la Pascua Hebrea, que se celebró como principio del año durante los primeros tiempos del Pueblo de Israel, hasta la caída del Primer Templo de Jerusalem y el exilio en Babilonia alrededor del año 587 a.e.c. En Babilonia el Año Nuevo se celebraba en otoño y los judíos en Babilonia encontraron en las palabras de la Torá la base para celebrar Año Nuevo Hebreo en Otoño. La Torá declara que el día 1º del mes séptimo del calendario hebreo, (el mes de Tishrei)”.2 El mes séptimo del calendario hebreo pasa a ser comienzo del nuevo año y esa tradición continúa al retornar los hebreos a Judea después del exilio en Babilonia, reconstruyendo el Segundo Templo y la ciudad de Jerusalem, aproximadamente hacia el año 516 a.e.c. Desde ese entonces, este es Rosh Hashana, el Año Nuevo según la Ley Hebrea.
Escuchemos algunas frases que dicen sobre Rosh Hashana los rabíes del Talmud (redacción escrita la jurisprudencia hebrea)3 :
Una voz cuenta: “En el Tribunal de los cielos, se abren tres libros en el día de Rosh Hashana”. En uno se anotan los nombres de todos los que han cumplido los mandamientos de la Torá. El destino de todos ellos queda prontamente juzgado por el Eterno y sellado para la vida. En un segundo libro se anotan todos los decididamente pecadores. El tercer libro es de los dudosos. No son ni muy buenos ni muy malos. Los tres libros quedan abiertos durante diez días, son los Días de Juicio, durante los cuales el Señor observa a Sus hijos antes de decidir en cuál de esos libros serán inscritos”.
El tribunal de los dioses y el juicio de todos los hombres que se escribía en tres libros escritos y sellados al comenzar el nuevo año es una tradición de Babilonia que los judíos adaptaron a la Ley Hebrea durante el exilio en Babilonia. ¡Hasta hoy en día, seguimos esa tradición cuando deseamos a nuestros amigos, al aproximarse Rosh Hashana: “Le Shaná tová tikatevu vesejosemu” (que para un buen año seas inscrito y sellado“)! Los rabíes derivan esta interpretación de dos frases bíblicas. Una es del libro de Éxodo4: “Si no perdonas a Israel, borra Tú, mi nombre de Tu libro”. La segunda frase está en los Salmos.5 El rey David pide al Señor, antes de la batalla, que sus enemigos “sean borrados del libro de la vida y no sean inscritos con los justos”.
“Rosh Hashana marca el año nuevo porque es el aniversario de la creación del mundo y del hombre” dice otra voz en el Talmud. –“Adán fue creado el día primero de Tishrei, temprano en la mañana. El midrash, la interpretación rabínica, dice que Eva y Adán nacieron con la edad de la vida: Jai, 18 años”.6 “Cerca de mediodía, ambos comieron la fruta del árbol prohibido” ¿Qué árbol era ese? ¿Un árbol de la sabiduría? ¿Puede haber un fruto que nos haga sabios? ¿O adquirir sabiduría es un proceso lento y trabajoso para cada uno de nosotros?
La tradición cristiana dice que el árbol era un manzano pero los rabíes del Talmud opinan diferente .Unos dicen: “Ese árbol era una higuera, porque de él tomaron Adán y Eva algunas hojas para hacerse los taparrabos que menciona el texto bíblico”.
Entonces Adán y Eva en el Jardín del Edén ¿comieron higos?
Un rato después, Adán y Eva fueron juzgados por el Señor y expulsados del Paraíso”.7
Otra pregunta para hacernos: ¿fue buena para los seres humanos esa expulsión del Paraíso que sufrieron Adán Y Eva? ¡Vaya pregunta! Entiendo que sí, no sólo fue buena sino esencial para nuestra existencia en la Tierra. Veamos, ¿Qué relaciones tuvieron Adán y Eva en el Jardín del Edén? Según el texto, ni se tocaron. Nadie pensó en el sexo. ¿Existiríamos como especie humana si Adán y Eva nunca hubieran salido del Jardín del Edén? Parece que no. Sólo después de su expulsión, ya en el mundo en que vivimos, “Adán conoció a Eva”. La palabra usada es clara. Adán “conoció” y también “alcanzó el éxtasis del amor” con Eva, después que fueron expulsados del Paraíso. Sus descendientes existimos gracias a que no vivimos en un jardín ideal sino en la tierra, con todo los bueno y todo lo malo que tiene.
Adán y Eva fueron juzgados en ese día, por eso todos sus descendientes, todos nosotros, dicen los rabíes, somos juzgados en la misma fecha.
La discusión va progresando. Los rabíes se preguntan: ¿cuándo es juzgado el mundo? Esto es lo que dicen:
–En cuatro momentos al año es juzgado el mundo (el Eterno decide con cuánta bendición contará el mundo). En Pesaj (Pascua, comienzo de primavera en el hemisferio Norte) decide cuánto grano dará la tierra. En Shavuot (Pentecostés, fin de primavera, primicias de los frutos y cosecha de los cereales) el Señor decide sobre la fruta con que bendecirá la tierra. En Sucot (fiesta de las cabañas, otoño), decide el agua que llegará a la tierra. En Rosh Hashana todos pasan delante del Señor “bnei maron”.
Una voz en el Talmud pregunta: ¿qué quiere decir “bnei maron”?
Escuchamos tres respuestas. La primera explica el sentido de la palabra en Babilonia hacia el siglo VI, la época en que se escribe el Talmud. Las otras dos citan opiniones de rabíes que enseñaron varios siglos antes.
– Aquí, en Babilonia, “bnei maron” se entiende “como corderos”. Los hombres van delante del Señor de a uno en uno, como los corderos en los caminos de montaña, para que los juzgue el Eterno. El Señor observa a todos Sus hijos, no importa cuántos sean.
-Resh Lakish8 dice que “bnei maron” es “como guerrilleros”, caminando uno a uno, escondidos y ocultos en los desfiladeros de las montañas de Meron, en Galilea.
– Rabi Iehuda9 dice: “bnei maron” es como los soldados del rey David, “de a uno en fila”, al salir a la guerra.
Los rabíes del Talmud deciden que las tres opiniones que se recordaron son válidas y simbolizan tres diferentes formas de ser de la gente ante las dificultades de la vida.
-El primero, es como el cordero, ¿qué hace? acepta lo que le viene y se resigna.
-El segundo, es el que planea cómo ganar la lucha, y pelea en secreto, sin exhibir sus planes.
-El tercero es quien pelea como soldado, en batalla abierta.
Otra voz recuerda la opinión de Rabí Meir, que enseñó en Judea en el siglo I e.c.: “Todos los asuntos son analizados y juzgados en Rosh Hashana y sellados en Iom Kipur”.
Alguien pregunta:
– ¿Sólo en Rosh Hashana es juzgado el hombre?
Las voces vuelven a citar maestros hebreos de siglos anteriores:
-Dice Rabi Yose: El hombre es juzgado cada día, porque leemos en el Tanaj (Biblia)10. “El Señor realiza el juicio de su sirviente (el Rey Salomón) y de Su Pueblo, Israel, cada día”.
-Rabí Nathan dice que el Juicio del Señor pasa en todos los momentos. 11
-Dice Rabi Iehuda: Todo es juzgado en Rosh Hashana, pero es sellado en su tiempo. El señor juzga en los Días de Juicio, pero siempre mira a Sus hijos. Todos los momentos pueden servir para que el ser humano cambie su actitud.
La discusión progresa. Dice una voz:
-Sin Templo en Jerusalem, los israelitas en cualquier lugar del exilio, pueden redimir su mal comportamiento y ser inscritos en el Libro de la Vida. ¿Qué tienen que hacer?
Una corta explicación antes de escuchar las respuestas a esta pregunta… Cuando había Templo en Jerusalem, los israelitas expiaban sus pecados con el ritual bíblico de las ofrendas de animales. Cuando el Segundo Templo dejó de existir ( año 70 e.c.) ya no pudo haber ofrendas de animales. El culto religioso y toda la vida del Pueblo de Israel tuvo que adaptarse. Los rabíes lo lograron, marcando la evolución del judaísmo hacia valores espirituales.
Escuchemos estas respuestas. Salvo la última, todas tienen que ver con conductas y valores a cumplirse en comunidad. El que quiere ser judío, no puede aislarse de su comunidad.
– “Guardar el Shabat” (sábado). “Guardarás el Shabat para santificarlo”, dicen Exodo y Deuteronomio.12
-“Estudiar Torá”. Es necesario conocer la Ley para poder aplicarla.
-“Hacer Tefilá” (rezar). Al estar destruido el Templo de Jerusalem, los rabíes sustituyeron los sacrificios de animales en el altar por la mañana, la tarde y la noche, por oraciones en la mañana, tarde y noche, realizadas en cada comunidad. La pureza que la Torá ordena al sacerdote se trasladó a la pureza de cada uno en su vida diaria. Los rabíes pidieron a los hebreos la santificación de la vida, en todas sus acciones, en su casa, su cama, su mesa, y en su relación con los demás.
-“Dar Tzedaká”. Dar “ayuda justa” al necesitado, en sustitución a las ofrendas que se hacían y se quemaban en la gran barbacoa del Templo.
-“Ejercer Gmilut jasadim” (ser solidarios con los demás, no solamente con dinero, sino con apoyo moral, cariño).
-“Cambiar de nombre”. Algunos eruditos ven en estas palabras, una alegoría a cambiar de forma de ser. Pero los judíos europeos seguían este consejo al pie de la letra. Cuando alguien enfermaba y su vida corría peligro, le cambiaban el nombre. O si era un niño, al cambiarle el nombre lo llamaban “Alter” (anciano). Para que si el ángel de la muerte viniera a buscarlo, pudieran decirle: “Vete a buscar a otra parte, ese niño no está aquí”.
La última es una conducta que solamente puede realizar cada persona por sí misma. “Hacer Teshuvá” (una traducción aproximada sería recapacitar, arrepentirse)… Lo cual también puede entenderse como vencer los propios miedos y prejuicios, volver a ser nosotros mismos. Aceptarnos humildemente y a la vez sentirnos dueños de nuestra propia voluntad.
El escritor Elie Wiesel, hace notar que este midrash rabínico no se refiere a la muerte física. Si así fuera, un hombre rico que ayudara continuamente a los necesitados ¡no moriría jamás! El midrash no busca engañar a nadie sino que va más profundo. El judío que durante su vida no se mantiene en comunidad, no estudia Torá, ni ayuda a sus semejantes, ni es solidario con los demás, se ha separado del Libro de la Vida del Pueblo Judío.