35º Aniversario de la Fundación Braille del Uruguay

13/Jun/2013

Almanaque del BPS 2013

35º Aniversario de la Fundación Braille del Uruguay

Existen datos que parecen indicar que el Sistema Braille fue introducido a Uruguay por Leonel Tuano como musicografía Braille (El Braille en el Uruguay, Enrique Elissalde, 1975). Uno de sus usuarios fue el músico ciego Clemente Colling, quien fue organista de la iglesia llamada De los Vascos. Tenemos conocimiento de este músico y algún registro de su actividad como tal por haber sido profesor de armonía de Felisberto Hernández, y porque este último lo incorporó a su propia obra literaria en el relato «Por los tiempos de Clemente Colling».Educación: proceso en permanente construcciónHasta el siglo XVIII no se consideró que se pudiera educar a las personas ciegas, ni que éstas fueran siquiera acreedoras de tal esfuerzo. El cambio de actitud fue resultado del trabajo de tres franceses: Denis Diderot y Valentín Haüy, en el siglo XVII, y Luis Braille, a comienzos del XIX.En 1749 Diderot, filósofo y director de la monumental Enciclopedia, publicó su «Carta sobre los ciegos para uso de los que ven», en la que expresaba sus creencias sobre la ceguera y los resultados de sus entrevistas con personas ciegas. En una edición posterior de la carta, en 1760, describió los logros de Melanie de Salignac, una mujer ciega que había aprendido a leer por medio de letras recortadas y a escribir picando las letras en un trozo de papel sujeto por un marco. Este documento tuvo una importante consecuencia: inculcó la idea de que se podía educar a las personas ciegas y que sus cualidades intelectuales estaban intactas a pesar de la pérdida o falta de visión.Sin embargo se necesitó mucho más que las cartas de Diderot para crear la actitud que existe hoy con respecto a la educación de las personas ciegas. Las habilidades de un puñado de ciegos obviamente privilegiados no convencieron inmediatamente a la sociedad de que todos podían ser educados, fueron necesarios los esfuerzos de Valentín Haüy, un francés que trabajaba como traductor en el Ministerio de Asuntos Exteriores en París, «intérprete de todos los gobiernos que han regido sucesivamente la Francia» (Pierre Henri).En 1771 Haüy observó a un grupo de músicos ciegos que se caricaturizaban a sí mismos, espectáculo que no lo divirtió y, al contrario, lo motivó a hacer algo para ayudar a estas personas.Cuando conoció en 1780 a María Teresa von Paradis, una «culta baronesa ciega, austríaca, compositora y cualificada organista» que tocaba en París,se convenció de hacer el experimento de educar a alumnos ciegos.Y comenzó con un joven mendigo, François Lesueur, en 1784, lo cual lo condujo a crear el Instituto Nacional de Jóvenes Ciegos de París, la primera de las muchas escuelas de este tipo que se fundaron en Europa e Inglaterra en el siglo XVIII. Fue allí donde Haüy inventó las letras en relieve que se usaron como medio de lectura para las personas ciegas. Aunque este sistema resultó menos efectivo de lo que Haüy había esperado, abrió las puertas al impulso del tacto como medio de alfabetización. El paso siguiente fue encontrar la mejor manera de presentar la información.Se hicieron muchos esfuerzos para desarrollar un tipo de letras que se pudieran percibir con facilidad y precisión con los dedos, pero el invento de un código de puntos en relieve constituyó el verdadero progreso. Charles Barbier, un oficial de caballería vinculado al cuerpo de señalización francés, elaboró un sistema basado en una celdilla de 12 puntos (en dos columnas de seis) como medio para escribir de noche, de modo que «no tuviera significado para los enemigos y se pudiera emplear en la oscuridad».4 De alguna manera este sistema se abrió paso hasta la escuela de niños ciegos de París, pero su director lo desechó. En 1829 Luis Braille, un alumno de 15 años, empezó a jugar con el sistema y lo adaptó a una celdilla de seis puntos. Él y otros compañeros, que antes no podían leer ni escribir, lo usaron de manera informal para comunicarse entre sí y tomar notas en clase. En 1834, cuando publicó el Método de escribir palabras, música y canciones sencillas por medio de puntos, para uso de los ciegos y arregladas para ellos, Braille ya había fijado la mayor parte de los detalles del código. Sin embargo no fue hasta comienzos del siglo XX que se lo aceptó en Estados Unidos como medio de lectura y escritura para ciegos.En nuestros días la educación de las personas ciegas se enmarca en el paradigma de la inclusión, promoviendo la plena participación en todos los terrenos de la educación formal y no formal.Garantizar este derecho es una responsabilidad de toda la sociedad, en la que la Fundación Braille del Uruguay se ha comprometido fuertemente desde su origen en 1978.Sus fundadores, Enrique Elissalde y Carmen Roig, dieron el primer paso generando una organización que produjera materiales accesibles en Sistema Braille para todo el país y la región, luego se desarrollaron otros servicios a partir de las necesidades detectadas en la población con discapacidad visual de todas las edades.Nuevas respuestas a las necesidades de la poblaciónEn 1985 se creó el Libro Hablado —en cuya biblioteca las obras están en soporte de audio— buscando acortar la brecha existente entre los eventuales lectores y los libros. Permitiendo el ejercicio del derecho a la cultura, estos materiales llegan a todo el público que no accede a la lectura convencional, y son grabados en las cabinas especialmente dispuestas en la sede de la Fundación Braille del Uruguay. Allí han registrado sus obras autores de la talla de Mario Benedetti, Eduardo Galeano e Ignacio Martínez, entre otros.Milton Schinca fue durante más de 20 años locutor en la fundación, grabando muchas veces sus propias obras antes de que fueran editadas en papel.Desde 1988 se recibe allí a niños y niñas con discapacidad visual y múltiple junto a sus familias, con el objetivo de brindarles atención especializada a través de un equipo técnico que facilite su desarrollo pleno, respetando sus características individuales y promoviendo su autonomía personal; el primer ámbito de inclusión es, sin dudas, la familia.En 1993 la atención se amplió para dar respuesta a niños, jóvenes y adultos con baja visión, ya que la rehabilitación visual para esta población se realiza en forma multi e interdisciplinaria, cumpliendo con las etapas de evaluación de la funcionalidad visual, el cálculo de los aumentos necesarios para maximizar su visión, el entrenamiento para la incorporación de ayudas ópticas y no ópticas y el seguimiento del usuario.El equipo de rehabilitación visual de la Fundación Braille instaló en la Cátedra de Oftalmología del Hospital de Clínicas el Área de Atención en Baja Visión, tarea que realiza en forma honoraria.Desde 2001 hasta 2006 la fundación tuvo a su cargo el «Programa para la formación e inserción laboral de las personas ciegas y con baja visión». El proyecto fue apoyado por el BID y la Fundación Once para la Solidaridad con América Latina (FOAL).Al día de hoy la Fundación Braille ofrece un conjunto de servicios esenciales que contribuyen a la rehabilitación y a la integración, proporcionando materiales en formatos alternativos para los usuarios con discapacidad visual y brindando atención directa que apunta a dos grandes áreas complementarias:• La educación, la cultura y el entretenimiento por medio de publicaciones y grabaciones.• La atención especializada de acuerdo a la edad y condición visual del usuario.Es por ello que con gran placer celebramos el emprendimiento del Banco de Seguros del Estado al editar el Almanaque en formato audio y Braille, acercando el acervo cultural de esta prestigiosa publicación con tanta historia, que sin duda será de gran valor para todos.Esta decisión demuestra una gran sensibilidad, pero sobre todo consolida y amplía el rol social que como empresa del Estado tiene asignada, y además lo hace adoptando una postura vanguardista en acciones innovadoras inclusivas.