350 escritores se oponen a la exclusión de una novelista judía en España

23/Sep/2026

JNS (traducido por UnidosxIsrael)

 

 

Los firmantes exigen una reparación pública para la escritora Ariana Harwicz, después de que los organizadores en Granada aludieran a su oposición a los boicots culturales contra Israel.

 

La principal organización judía de España difundió el miércoles un manifiesto, suscrito por más de 350 personalidades del ámbito cultural, en rechazo a la exclusión de una novelista argentino-judía de un festival literario en Granada, medida tomada tras su oposición a los boicots contra Israel.

 

Los organizadores del festival CULTUR ALH de Granada —quienes cancelaron un coloquio programado para el 26 de septiembre en el que participaría la novelista Ariana Harwicz— deben «explicar de manera transparente su decisión, reconocer el daño causado y ofrecer a Harwicz una reparación pública adecuada, reconociendo al mismo tiempo el perjuicio ocasionado al debate público», señala el manifiesto.

 

El conflicto pone de relieve las posturas divergentes frente a Israel en el mundo hispanohablante. En América Latina, Israel cuenta con varios aliados declarados, entre ellos el presidente argentino Javier Milei. Por el contrario, el gobierno español, encabezado por el presidente Pedro Sánchez, ha impulsado políticas y una retórica críticas hacia Israel; el año pasado, Sánchez calificó a Israel de «Estado genocida» ante el Parlamento.

 

Harwicz, quien alcanzó reconocimiento internacional con su primera novela, Mátate, amor (Die, My Love), calificó su exclusión de acto antisemita. «Me están cancelando por ser judía, para convertirme en una paria», declaró Harwicz, según recogió el diario El País. Su novela de 2012, que explora la maternidad, el deseo y el conflicto psicológico, fue preseleccionada para el Premio Internacional Booker de 2018 y adaptada al cine en una película prevista para 2025, protagonizada por Jennifer Lawrence y Robert Pattinson.

 

Patricia Escalona, ​​codirectora del festival, declaró la semana pasada a El País que «la firme oposición de Harwicz al boicot cultural contra Israel fue lo que motivó el rechazo». El periódico informó que la cancelación fue impulsada por una carta de la Red Universitaria por Palestina de Granada.

 

En una entrevista concedida a Infobae en 2024, Harwicz se refirió a los intentos de boicotear instituciones culturales israelíes afirmando: «Solo veo hostilidad hacia los judíos y un intento totalitario de censurar el arte».

 

Los escritores no deben «ser excluidos de un evento cultural por sus posturas públicas», sostiene la petición difundida por la Federación de Comunidades Judías de España (FCJE). El texto advierte que «defender la libertad de expresión solo para quienes piensan como nosotros no es defenderla: es sustituir el libre intercambio de ideas por un filtro ideológico». Entre los firmantes de la petición figuran el ex primer ministro francés Manuel Valls, quien también posee la nacionalidad española; el filósofo español Fernando Savater, ganador del Premio Planeta; la escritora mexicana Margo Glantz, galardonada con el Premio FIL de Literatura; la poeta colombiana Piedad Bonnett, ganadora del Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana 2024; y el novelista peruano Santiago Roncagliolo, cuya obra Abril rojo obtuvo el Premio Alfaguara y el Independent Foreign Fiction Prize.

 

La polémica surge tras varios casos de gran repercusión en los que personas judías, israelíes o acusadas de simpatizar con ellas fueron excluidas de eventos culturales en España y, en un ámbito más amplio, en Europa.

 

En mayo, dos mujeres israelíes fueron expulsadas de un evento en Sauna Thermas tras ser interrogadas sobre el sionismo. Una de ellas llevaba un colgante con la Estrella de David. El establecimiento se disculpó posteriormente y vetó a los organizadores del evento.

 

El mes pasado, un integrante del grupo de música klezmer Dobranotch relató que unos manifestantes hostiles impidieron a su conjunto actuar en un importante festival de música folk en Galicia (España). Los manifestantes lanzaron piedras y otros objetos contra los artistas, arremetiendo contra el grupo debido a sus recientes actuaciones en Israel, según escribió Mitia Khramtsov, miembro de la banda, en un artículo de opinión publicado por The Forward.

 

 

En Bélgica, el Festival de Flandes canceló el año pasado el concierto de la Filarmónica de Múnich con el director israelí Lahav Shani, alegando su dirección de la Filarmónica de Israel y la incertidumbre sobre su postura respecto al gobierno israelí.

 

En Ámsterdam (Países Bajos), la sala de conciertos Concertgebouw exigió que se sustituyera al cantor israelí Shai Abramson en un concierto de Janucá debido a su servicio en la reserva de las Fuerzas de Defensa de Israel. Finalmente, el recinto revocó la prohibición ante el revuelo causado y accedió a celebrar actuaciones privadas tras las protestas y las amenazas de emprender acciones legales.