Son vegetarianos, como Adolf Hitler y, como
Hitler, también nazis, pero con un pequeño matiz: son un grupo de chilenos,
bolivianos y peruanos, es decir, latinoamericanos que promueven el nazismo y el
veganismo a partes iguales, y de raza aria no tienen ni el blanco de los ojos.
Este pequeño detalle no parece ser un
obstáculo para el Movimiento Emergente Veganista, un grupúsculo de veganos con
ramificaciones en los citados países lationamericanos que toman el veganismo y
el nazismo por bandera, además de apoyar la causa palestina (con amigos así,
quién quiere enemigos) y dar pábulo a un surtido de teorías de la conspiración
de amplio espectro: el 11-S lo montó el Mossad, el Holocausto judío es un
montaje para justificar el estado de Israel y los extraterrestres nos visitan
los primeros jueves de cada mes.
El “líder metapolítico” e “Inga” (algo así
como “Fürher”) de este movimiento es Pablo Adolfo Santa Cruz de la Vega, nacido
en La Paz (Bolivia) y prolífico autor de libros y vídeos de difusión del
veganismo y el nazismo a partes iguales. De la Vega luce un bigote
inequívocamente hitleriano y un uniforme que recuerda al de los camisas pardas
nazis, incluyendo una versión ¿vegana? de la cruz gamada. Algo así:
Como esto del saludo nazi sigue estando
medio mal visto en según qué círculos, los “naziveganos” se han inventado su
propio saludo, consistente en extender el brazo en paralelo al cuerpo, con dos
dedos flexionados y el resto estirados, mientras se pronuncia “¡Fuerza y
Honor!”. Ignoramos cuántos seguidores tiene el Movimiento Emergente Veganista
pero tal vez hablemos de decenas, puede que incluso centenas en Chile, Bolivia,
Colombia, Perú y alrededores.
Según podemos leer en su biografía en
Metapedia [“la enciclopedia -ejem- alternativa”], el líder del veganismo nazi
quedó “transmutado” al conocer la “sabiduría hiperbórea” en 2005. No intentes
entender qué es eso de la sabiduría hiperbórea porque acabarás con la cabeza
hecha mierda. Una sintética introducción al nazi-veganismo es este párrafo
escrito por el propio Pablo Adolfo en la citada Metapedia:
“El Movimiento Veganista es un nuevo
Nacional Socialismo Místico concebido para portar y expresar los valores arios
(Entiéndase como ario, no un rasgo racial biológico, sino un rasgo de valor
psicológico y espiritual referido a la capacidad del ser humano para expresar
un liderazgo carismático) y gentiles mediante la Runa Odal, con estandartes,
brazaletes, banderas, uniformes, orden y elitismo, portador del carisma
individual de un líder completamente comprometido con la causa y el ideal
veganista. La idea del Movimiento es emerger en la macroestructura cultural de
la colectividad nacional en su conjunto y transformarla de decadente ente
amorfo social desvalorizado y sin identidad nacional, en un conglomerado de
élite mediante la propagación a todos los estratos de la sociedad de la
Sabiduría Hiperbórea contenida en “El Misterio de Belicena Villca”.”
En uno de los mítines
más multitudinarios celebrados por el movimiento en La Paz, el Inga desarrolla
un poco más el ideario del movimiento, que “no es de izquierda ni de derechas”,
es decir, fascista hasta la médula. De la Vega no sólo niega el Holocausto
judío sino que denuncia “el Holocausto de 115 millones de alemanes por parte de
judíos y comunistas”. También la
emprende, cómo no, con la “ideología de género”, acusa a los judíos de la
“nefasta costumbre” de comer animales y llama a luchar en una inminente
“batalla final”, suponemos que contra judíos, comunistas y omnívoros. La
espadas están en todo lo alto.
Y cuando creías haberlo visto todo llegan los… ¡nazis veganos!
26/Jul/2018
Público, España- por Iñaki Berazaluce