Triángulo de infamia: Richard Wagner, los nazis e Israel

20/Jun/2014

CCIU, por Karina Arlin

Triángulo de infamia: Richard Wagner, los nazis e Israel

El analista
político internacional, escritor y conferencista argentino Julián Schvindlerman
vino a Uruguay a presentar su último libro:
“Triángulo de infamia: Richard Wagner, los nazis e Israel” en una conferencia que se
llevó a cabo en la Universidad ORT.

Julián
Schvindlerman es analista político internacional, escritor y conferencista. Ha
escrito varios libros, entre los que se encuentran libros “Roma y Jerusalem: la
política vaticana hacia el estado judío” (Debate: 2010) y “Tierras por Paz,
Tierras por Guerra” (Ensayos del Sud: 2002).

Vino
a Uruguay a presentar su último trabajo: “Triángulo de infamia: Richard Wagner,
los nazis e Israel”, y conversó con el Comité Central Israelita del Uruguay.

¿De
qué se trata tu libro Triángulo de infamia: Richard Wagner, los
nazis e Israel”?

Trata
básicamente de la relación del conocido compositor con los judíos de su tiempo.
Fue una relación muy ambivalente.
El uso que hicieron los nazis
de la obra de Wagner,
cómo lo transformaron
en un ícono cultural del nacional socialismo, y trata luego el debate que se da
en la sociedad Israelí a cerca de si debe tocarse o no la música de Richard Wagner
en Israel.

¿Cómo
se vinculan los tres elementos del título?

El título
marca una postura. Me refiero a que el triángulo es infame
porque Israel por las suyas es una cosa, Wagner otra y el nazismo otra, pero la integración de los
tres es muy trágica. Yeso es lo que yo muestro en el libro. El hecho que Richard
Wagner fue un gran compositor de música clásica, híperinfluyente en el siglo XIX
y de ahí en más, y un artista extraordinario, pero también fue un antisemita legendario.
Él fue un hombre que además de su obra operística tuvo una obra ensayística muy
fuerte y legó muchos escritos
entre los cuales hubo dos especialmente antisemitas. Uno se titula “El judaísmo
en la música” y el otro “Conócete a ti mismo”.En “El judaísmo y la música” pide
por el aniquilamiento del pueblo hebreo antes que Hitler, antes que hubiera nazismo.
O sea que fue un hombre, como dice Zubin Meta en una cita que pongo, fue “110%
antisemita”.

Entonces, por un lado tenés a esta
figura controvertida. Por otro lado el hecho de que Hitler quedó muy, muy
impactado por la figura de Wagner.Yo muestro con muchas citas y muchos hechos
el hecho de que Hitler entrara en transe ante la música wagneriana, él mismo
declaraba que tenía visiones políticas de Alemania escuchando su música. Hay un
momento singular donde él va a la tumba de Wagner y le dice: “Amigo, aquí es
donde todo comenzó”, próximo al inicio de la Segunda Guerra Mundial. Además,
Hitler mismo dijo que para entender al nacionalsocialismo hay que leer a
Wagner. Y es interesante que no dijera escuchar solamente, dijo leer a Wagner,
porque él había escrito mucho y había influido mucho en Hitler y en el nazismo
en general. El hecho es que los nazis promovieron la música de muchos
compositores alemanes clásicos, pero de Wagner hicieron un símbolo, una
bandera. Una vez que crearon la asociación de nazismo con Wagner a nivel cultural,
ideológico y nacionalista, es cuando digo que acá tenemos un problema. El
Estado de Israel es el símbolo de la resolución hebrea post Shoá en su tierra
ancestral, Wagner el símbolo cultural prominente de los nazis, entonces no
pueden armonizar. Ahí es donde el título del libro refiere que la combinación
de estos tres en inadecuada.

¿Te parece que un país puede
prohibir escuchar a determinado músico?

Israel es una democracia y no puede
prohibir a ningún músico por ley. Es una especie de prohibición de facto, en la
práctica. El debate no pasa por democracia o no democracia, pasa por dignidad o
indignidad. Pasa por si un Estado, que todavía
tiene sobrevivientes del Holocausto, a quienes escuchar esa música les
provoca sensaciones muy dolorosas, quiere priorizar el gusto por el placer
musical. Entonces, en rigor acá hay dos derechos encontrados: el derecho de los
músicos que desean tocar a Wagner (y es un derecho legítimo y valido que pueden
ejercitar), pero que a su vez puede terminar donde comienza el derecho del otro
de no ser lastimado por esta música.