Traumas heredados

03/Ene/2014

Vanguardia, México

Traumas heredados

¿Sabía que la sombra de los actos de violencia física y mental, ya sea individual o colectiva, sobre la psique no solo oscurece la vida de las víctimas, sino que además se extiende a sus hijos?
Las psicólogas Ximena Faúndez y Marcela Cornejo, de la Pontificia Universidad Católica de Chile, (www.uc.cl) señalan que estudios con descendientes de sobrevivientes judíos del Holocausto, y con familiares de víctimas de las dictaduras en países como Chile, Argentina, Brasil y Uruguay, dan cuenta de que las situaciones traumáticas producto de la violencia organizada tienen consecuencias, no solo para quienes la sufrieron en propias carnes, sino también sobre varias generaciones de sus descendientes.
En su estudio “Aproximaciones al estudio de la Transmisión Transgeneracional del Trauma Psicosocial”, estas expertas chilenas explican que “aspectos intergeneracionales del trauma” y “legado multigeneracional del trauma”, son algunos de los términos que más se utilizan para describir este fenómeno.
En otro estudio efectuado en Israel y titulado “Transmission of Response to Trauma? Second-Generation Holocaust Survivors’ Reaction to Cancer” (ajp.psychiatryonline.org), se analizó a 106 mujeres con cáncer de mama, hijas de víctimas del fascismo nazi en Europa durante la Segunda Guerra mundial, comparándolas con 102 mujeres con la misma enfermedad y cuyos padres no sufrieron el Holocausto.
La investigación, liderada por las investigadoras Lea Baider (foto) y Tamar Peretz, mostró que la segunda generación de los sobrevivientes del Holocausto son especialmente vulnerables a trastornos psicológicos. Así, cuando se enfrentan a un trauma, como el de padecer cáncer de mama, reaccionan con angustia psicológica extrema (“distress”), y las mujeres cuyas madres están aún vivas, figuran entre las más angustiadas.
“El trauma psíquico es consecuencia de un suceso traumático o de una secuencia temporal de sucesos menos intensos que sobrepasan la capacidad de la persona para hacerle frente”, explica a Efe, la psicóloga clínica Iria Salvador, especializada en psicoterapia del tratamiento del trauma (www.iriasalvador.com).
Según esta experta “las consecuencias del trauma no serán solo para quien lo vive directamente, sino que acostumbran a afectar a las personas próximas, como la familia o amigos, distorsionando las relaciones y los recursos de la persona que lo sufre para manejarse en su vida y enfrentarse a otras situaciones”.
De acuerdo a Salvador, pueden provocar este fenómeno conocido como Efecto Segunda Generación o ESG, “eventos como guerras, terrorismo, dictaduras, desastres naturales, accidentes con muerte, que normalmente afectan a un conjunto de personas al mismo tiempo, y tienen por tanto un alcance social”.
El ESG “también puede producirse en una escala más pequeña, a nivel individual, y consecuentemente familiar, a través de eventos traumáticos como violencia, abusos, violaciones, asesinatos, o por haber estado expuesto a accidentes naturales o ser testigos de accidentes, de muerte o de lesiones graves”, explica.
Otro factor importante del ESG, en opinión de esta psicóloga son el silencioy el secreto que muchas veces se genera tras un acontecimiento traumático.
Según Salvador, no es infrecuente que ciertas personas, tras un episodio de trauma, directamente lo repriman y lo nieguen. Eso puede incidir en que algún miembro de las siguientes generaciones sufra algún tipo de dolencia relacionada con ese hecho, pero que no disponga de un contexto para entenderlo.
Además de acudir a psicoterapia, con un “terapeuta que tenga conocimientos específicos y formación a cerca del trauma”, Iria Salvador recomienda a los hijos afectados por un ESG, qué procuren conocer la historia familiar, ya que eso les va a ayudar a comprender por qué las cosas fueron cómo fueron, “la razón de que mamá fuera tan ansiosa o tuviera tanto miedo, o por qué no se habla de lo que pasó en la guerra, o del abuelo o del suicidio de la tía”.
“Por su parte, los padres que han sobrevivido a una situación traumática, es importante que puedan elaborar y superarla para poder reanudar sus vidas y seguir adelante, y que puedan hablar de lo que pasó y llegar a aceptar que forma parte de la historia individual y de la historia familiar”, añade la especialista.
Según esta profesional, los adultos traumatizados “pueden buscar otros adultos que les ayuden y apoyarse en ellos, liberando a sus hijos de esa carga, ya que son los hijos los que deben poder apoyarse en sus padres y no al revés”.
“Es fundamental que los padres tomen conciencia de cómo les afectó y cambió lo vivido, y de que sus miedos son suyos, para poder sanarlos y trabajarlos y, con ello, no transmitir esos traumas”, finaliza Salvador.