Saludo a la Hipocresía

17/Dic/2014

Por Israel

Saludo a la Hipocresía

Esta semana vi uno de los
acontecimientos diplomáticos más hipócritas de la historia. Irán convocó a una
conferencia internacional llamada “El Mundo contra la Violencia y el
Extremismo” (WAVE), después de la
iniciativa, anunciada por el Presidente Hassan Rouhani en su discurso ante la
Asamblea General de Naciones Unidas, el 25 de septiembre, 2013. De acuerdo con
fuentes iraníes (IRNA), la conferencia reunió a 40 académicos y expertos de
todo el mundo. Entre los representantes de alto rango que participaron en ese
absurdo encuentro estaban los ministros
de Relaciones Exteriores de Siria, Irak y Nicaragua. Para el crédito de la
Unión Europea y países ideológicamente afines, se alejaron de ese extravagante
foro, excepto algunos de los ex líderes de alto rango (el ex PM noruego Kjell
Magne Bondevick, ex presidente de Pakistán Asif Ali Zardari y la ex PM francesa
Dominique de Villepin) quienes, con claridad,
buscan la fama perdida e intentan encontrarla en reuniones infames.
En el encuentro, Rouhani
sugirió que “los países que ayudaron a la formación del terrorismo,
organizándolo y dándole ayuda financiera,
deberían anunciar, de modo explicito, su odio al terrorismo, deteniendo el
financiamiento (directo o indirecto) de los grupos”.
Ali Bakeer, investigador
dedicado a las relaciones internacionales con especialidad en Medio Oriente, twitteó en referencia al encuentro: “La broma
tonta del siglo”. Cuánta razón tiene!
El mismo Irán, designado
como Estado auspiciante global del terrorismo, que financia a grupos
terroristas – como Hezbollah, Hamas, Al-Quds, y otros- ; que trata de
contrabandear armas a grupos terroristas en violación a las resoluciones del
Consejo de Seguridad (1701, 1747), y que se encuentra involucrado en la actividad subversiva
regional, predica a otros sobre el cese del apoyo al terrorismo y la violencia.
Durante los últimos años,
Irán estuvo involucrado en más de treinta “intentos de” o “ataques” terroristas
a civiles inocentes, a través de sus
grupos aliados Hezbollah y/o fuerzas Al-Quds.
Esta semana, Irán
auspició una delegación – de la
designada organización terrorista Hamas-
y prometió su renovado apoyo, a la luz de la convocatoria por parte del
Líder Supremo, Ali Khamenei, para
expandir la violencia desde Gaza a la Margen Occidental. Irán se enorgullece de
su apoyo a organizaciones designadas como terroristas.
Tal vez Irán debería
comenzar a implementar su llamado a la
auto-reprimenda y declarar su cese de apoyo financiero (directo o indirecto y
de otros) a las organizaciones
terroristas.
Eso sería un buen
comienzo.
Esta es solo otra de las
clásicas manifestaciones de ofensivas seductoras, doble discurso e hipocresía
del actual régimen iraní. Con pesar,
muchos países, tal vez por intereses económicos y políticos, hacen
la vista gorda y compran esa propuesta.
Algunos países hablan
sobre Irán como un posible socio y elemento
positivo, en especial en el contexto de la lucha contra el Estado Islámico. El
columnista de Financial Times, Gideon Rachman, en su artículo “El ajedrez se
mueve para transformar la política mundial”, denominó ese punto de vista, con
razón, como el “Mad Mullah Gambit”
(Táctica del Mullah Loco).
Podría ser verdad que
Irán y el mundo occidental tienen un estrecho encuentro de intereses en la
lucha contra el Estado Islámico. Pero no
es posible ignorar el hecho que, detrás de la escena, hay un gran choque de
intereses e ideología en una amplia gama de temas, desde el apoyo iraní al
régimen de Assad hasta su apoyo al terrorismo global y la instalación de
disturbios en todo Medio Oriente.
La profunda intromisión
de Irán en Siria, Irak, Yemen, Bahréin y otros sitios sensibles es prueba total
que Irán no es un elemento positivo, sino un propagador de inestabilidad y
violencia. Irán no puede ser un socio legítimo de nada en tanto continúe su
actividad global negativa.
Justificar a Irán como
socio en la lucha contra el Estado Islámico puede compararse con demostrar la
cooperación y la legitimidad de los regímenes de Stalin o Hitler.
Ningún cambio estratégico
tuvo lugar en Irán. Es todo táctico.
Está escrito en la pared y solo necesitamos leerlo y escucharlo, con cuidado.
Mientras que, en inglés, los iraníes hacen circular su mensaje de compromiso con Occidente, en
persa, el Líder Supremo declara que la
jihad continuará hasta que América no exista más.
El llamado a la
legitimidad de Irán, mientras continúa en su oscuro camino de destrucción y
devastación, buscando capacidad militar nuclear, es peligroso. Debilita a las
fuerzas moderadas y envalentona a las radicales.
El autor tiene un PhD en Historia Judía y presta
servicio en la División Estratégica del Ministerio de Relaciones Exteriores
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