Por Lic. Rafael Winter (Rufo), para CCIU
“Estamos llegando a Rosh Hashaná 5782. Los cartisei brajá, las tarjetas de saludo que «ya estan en circulación», con los mejores deseos. Probablemente -por lo menos aquí en el Uruguay- las familias podrán estar más reunidas que el año pasado. Y el aforo en las sinagogas será más amplio…”
…Y con salud…
«Inscríbenos en el Libro de la Vida Buena»
» Que termine el año con sus maldiciones, que comience el año con sus bendiciones» dicen los sabios, en alguna de nuestras fuentes.
Nunca mejor dicho…
Estamos llegando a Rosh Hashaná 5782.
Los cartisei brajá, las tarjetas de saludo que «ya estan en circulación», con los mejores deseos.
Probablemente -por lo menos aquí en el Uruguay- las familias podrán estar más reunidas que el año pasado.
Y el aforo en las sinagogas será más amplio…
En los hogares, la cena familiar clásica de Rosh Hashaná: además del mantel blanco, las velas de la festividad, la copa de vino para el kidush, los símbolos tradicionales específicos: la jalá redonda, la manzana con miel, simbolizando ambas la esperanza de un año redondo y dulce…la cabeza de pescado.
Comidas típicas sefaradíes y ashkenazíes
En algunos hogares, algunos familiares muy cercanos (nos) faltarán…quizás Rosh Hashaná no sea el mismo que años anteriores, pero…es Rosh Hashaná…nos esforzaremos para que así sea…
Y por supuesto en el Shil…
Escuchando las solemnes plegarias entonadas por el jazan (cantor litúrgico):
Unetane Tokef, Avinu Malkeinu y muchas más.
Las prédicas de los rabinos quienes, con sus distintas interpretaciones, nos enseñan y trasmiten valores y enseñanzas.
Y el momento más especial, en el cual se llega al «climax»: los sonido del Shofar!
Recordemos que la mitzvá, el precepto, es escucharlo.
Pero para que se pueda escuchar, debe haber quien lo toque: el Baal Tokea.
«¿Acaso se escuchará el shofar en la ciudad y el pueblo no se estremecerá?»
Pregunta -más que pregunta exclama- el profeta…
Hermoso y sublime momento, cuando todos los niños se aglomeran alrededor del Shofar para escuchar sus sonidos estridentes: el tekiá, el shevarim, el teruá, el «interminable» Tekiá Guedolá…
Y por supuesto: los conceptos fundamentales de Rosh Hashaná que se traslucen también a través de las plegarias: Teshuvá (arrepentimiento), Tefilá (oración) y Tzedaká (solidaridad, ayuda social).
Esta última que se menciona en las fuentes judías con singular y loable insistencia.
Y no olvidemos el «Tashlij»: el ritual que se realiza en la tarde de Rosh Hashaná mediante el cual nos acercamos al mar o al río más cercano, para manifestar nuestro deseo de «desprendernos» de nuestras trasgresiones, lo que hacemos simbólicamente lanzando pedacitos o migas de pan a las aguas.
Y durante la festividad y al concluir la misma, nos saludaremos de distintas formas:
Añada buena y clara.
A Git Yur; Gut Yontef…
Y el que de alguna forma nos une a todos:
Shaná tová umetuká!!!
Es nuestro deseo, queridos amigos.!