Setenta años después de
que el mundo descubriese Auschwitz «nadie se lo toma en serio» y
«siguen vigentes las causas y las lógicas que llevaron al desastre»
de la II Guerra Mundial, por lo que «estamos abocados a repetirlo»,
afirma a Efe el filósofo Manuel Reyes Mate, experto en el Holocausto judío.
Y la repetición de la
historia, advierte, nunca se hace de la misma manera. Los «indicios
preocupantes» que ve son el deterioro del planeta, la amenaza nuclear, el
crecimiento exponencial de la población mundial o un sistema económico basado
en la explotación de unos recursos limitados como si fueran ilimitados.
«Esos gravísimos
problemas denotan una inconsciencia generalizada ante las amenazas, que es más
de lo mismo: la idea de que el ser humano puede hacer todo sin tener en cuenta
no solo las limitaciones de la naturaleza sino de la propia acción, si ese
avance supone sufrimiento para una parte importante de la humanidad»,
aclara.
Reyes Mate (Valladolid,
1942) es el investigador principal del proyecto «Filosofía después del
Holocausto: Vigencia de sus lógicas perversas», creado en 1990 y que
actualmente cuenta con «ramas» en México, Colombia, Argentina,
Francia e Israel.
Además impulsó la
creación en 1986 del Instituto de Filosofía (IF) del Centro Superior del
Investigaciones Científicas (CSIC), que dirigió hasta 1998.
Veinticinco años después
de poner en marcha su proyecto («cuando en España no había cultura del Holocauto
ni interés», rememora), Reyes Mate ve con «satisfacción» cómo
«se han encendido todas esas hogueras» de pensamiento para tratar de
determinar cómo siguen vigentes las causas, las lógicas que llevaron al
desastre de la Segunda Guerra Mundial en el modo de pensar la economía, la
política y la filosofía, y en qué medida se están preparando nuevas
catástrofes».
El objetivo de este
equipo internacional de pensadores es explicar «el poder normativo que
tiene el sufrimiento», ya que «la historia siempre se ha construido
sobre una minoría que ha salido adelante sacrificando a la mayor parte de la
humanidad».
«Lo que queremos
-continúa- es que el sufrimiento sea un punto clave en la reflexión política y
moral, que deje de ser un sentimiento de compasión y que empiece a ser la
columna vertebral de las acciones políticas. Esa es la preocupación
máxima».
Que el sufrimiento, y no
solo el beneficio, fuese una variable esencial a tener en cuenta a la hora de
planificar la salida de la crisis económica actual sería una prueba de que el
mundo habría tomado nota de las lecciones de la Segunda Guerra Mundial, dice.
Pero no ha sido así,
lamenta Reyes Mate. «No hemos avanzado ni un solo metro desde 1945 a 2015.
Todo sigue pendiente».
«El cambio colosal
que supone el Holocausto sigue pendiente 70 años después» del
descubrimiento de los campos de exterminio nazis.
Ese giro radical, explica
el Premio Nacional de Ensayo 2009 por «La herencia del olvido», sería
reescribir la historia a partir del coste en víctimas del progreso o construir
la justicia desde la memoria del sufrimiento y no desde la figura del olvido.
Para el autor de
«Tratado de la injusticia» o «La razón de los vencidos», el
problema radica en que «no nos hemos tomado en serio la significación de
Auschwitz, del deber de memoria, seguimos pensando como antes y los genocidios
se siguen repitiendo».
El mensaje
«profundo» del Holocausto lo captaron los grandes pensadores de la
postguerra, como Theodor Adorno, que decía que «la lección de todo esto es
que a partir de ahora dejar hablar al sufrimiento debe ser la condición de toda
verdad».
El «gran giro»
que supone el «deber de memoria» es que hay que «tomarse muy en
serio» aquella experiencia «inexplicable» y traducirla
filosóficamente en un «principio nuevo que tenga en cuenta el sufrimiento
en toda acción política, moral o artística».
«Evitar el
sufrimiento es lo que debería guiar a la humanidad en todo momento», dice
Reyes Mate, quien denuncia la «enorme hipocresía de reducir el Holocausto
a un ritual, a una conmemoración».
Por eso «sigue
vigente el mismo antisemitismo y la misma xenofobia, aunque no contra los
judíos que han pasado de ser un pueblo paria a un pueblo bien visto, aunque
queden rescoldos en Europa, sino contra los moros. La xenofobia se está volcando
ahora contra el islám y los árabes, pero es el mismo mecanismo de antes de la
guerra: la incapacidad de entender al diferente», asegura.
Es el mismo mecanismo,
advierte, que llevó a la eliminación del judío en la «solución final»
diseñada por los nazis, y que «ahora lleva a la expulsión, al menos
psicológica y social, del inmigrante musulmán».
Reyes Mate afirma que «siguen vigentes las lógicas que llevaron a la II Guerra Mundial»
05/Mar/2015
El Diario, España