Radicales crean nuevo estado y buscan volver al mapa de 1916

02/Jul/2014

El Observador

Radicales crean nuevo estado y buscan volver al mapa de 1916

En una espectacular demostración de sus ambiciones y de su poder, los
extremistas sunitas que asedian a Irak declararon la creación de un califato o
Estado Islámico en las zonas que controlan de Siria e Irak. Obligaron a todos
los musulmanes a jurar lealtad al nuevo jefe, con lo que ponen en peligro la
continuidad de las fronteras actuales y podrían desatar la cólera de la otra
gran etnia musulmana, la de los chiitas.

El Estado Islámico de Irak y el Levante (EIIL), que desde el
9 de junio ha avanzado por gran parte de Irak con el objetivo de llegar a
Bagdad y derrocar al gobierno del chiita Nuri al Maliki, acaba de instaurar un
sistema que remite al que estaba vigente antes de la Primera Guerra Mundial,
cuando hace 100 años todavía se mantenía en el imperio Turco Otomano el
califato creado a la muerte del profeta Mahoma, en el siglo siete.

En ese momento, los seguidores del profeta acordaron crear
un califato –que en árabe significa sucesión– como nuevo sistema de gobierno.
El califa es literalmente el sucesor del profeta como jefe de la nación y líder
de la “umma”, comunidad de musulmanes, y tiene la potestad de aplicar la ley
islámica en la tierra del Islam. El territorio por ahora quedó definido entre
la ciudad de Alepo (en Siria) y la de Diyala, en Irak.

Esa idea es la que buscan restaurar los extremistas del
ahora llamado Estado Islámico, que el domingo –primer día del ramadán–
divulgaron una grabación en la que indicaron que todos los musulmanes tienen el
deber de jurar lealtad al nuevo califa, Abu Bakr al Baghdadi.“Musulmanes (…),
rechacen la democracia, la laicidad, el nacionalismo y el resto de basuras de
Occidente. Vuelvan a su religión”, apuntó el vocero Abu Mohamad al Adnani en
una grabación.

Las autoridades iraquíes y sirias no reaccionaron ante el
anuncio, pero sí lo hicieron otros como las llamadas Brigadas de los Suníes
Libres de Baalbeck, un grupo terrorista que opera en el Líbano. Las Brigadas ya
juraron lealtad -y “con orgullo”- al nuevo califa de los musulmanes.

Raíces centenarias

La mayoría de los expertos coinciden en señalar que el
conflicto de hoy es un desborde de una situación que comenzó hace casi 100
años, al término de la Primera Guerra Mundial.

Concretamente, fue en 1916 cuando los diplomáticos Mark
Sykes y François Georges Picot, de Gran Bretaña y Francia, acordaron una
división de los territorios del Imperio Otomano que se aplicaría en el caso de
que ellos ganaran la guerra. Semejante división fue trazada a mano y hasta con
líneas rectas, tal vez según criterios de igualdad territorial pero sin hacer
caso a las diferencias étnicas que se agrupaban o separaban. Irak se creó en
una zona donde hasta entonces había tres provincias autónomas diversas entre
sí: una chiita, una sunita y una kurda. Las mismas que hoy están en pugna, pues
los sunitas luchan por su Estado Islámico y los kurdos buscan una autonomía del
gobierno central aún mayor de la que tienen.

Ahora los extremistas del Estado Islámico buscan una suerte
de regreso al plan anterior, aunque de un modo más radical, con la sharia (ley
islámica) como un sistema de vida.

Proyecto con futuro

Los planes a largo plazo del grupo son ambiciosos y así lo
demuestra el mapa que ellos mismos divulgaron. Las zonas marcadas en negro son
las que esperan conquistar para su califato en cinco años e incluyen partes de
África, Europa y Asia.

El proyecto tiene su apoyo, pues el fundador de los Hermanos
Musulmanes, Hasan al Bana, consideraba que el califato era un símbolo de la
unidad islámica y buscaba su restablecimiento. Asimismo, el Partido de la
Liberación busca un fin similar.

Favorece a la consolidación del califato la situación de Irak,
que actualmente tiene un gobierno poco fuerte y sin mayor asistencia del
extranjero. Para mantenerse, el califa debe “acabar con los otros grupos
islamistas que no le sean leales, castigar cualquier intento de insurrección
popular, reforzar sus capacidades defensivas y generalizar los tribunales
islámicos”, apuntó ante la AFP Mustafa al Ani, del GulfResearch Centre.

“En Irak tenemos un Ejército muy desmoralizado y un
liderazgo político malo y débil, que no incluye a los suníes. Se dan todos los
ingredientes para un estado fallido. Y en Siria tenemos una guerra civil desde
hace tres años”, consideró de su lado Ahmed Rashid, periodista y escritor
paquistaní, en una entrevista con el canal español RTVE.

En contrapartida, los extremistas deberán luchar para imponerse
en la región, pues está descartado que cuenten con algún apoyo del gobierno de
Irán (chiita) ni con Arabia Saudita, que aunque es de mayoría sunita se ve a sí
misma como custodia de lo más sagrado del Islam.Al entender de Mohamed Yehia,
del Servicio Árabe de la BBC, el autoproclamado nuevo califato también será
rechazada por los estados y comunidades musulmanes moderados”.

Pero esto aparentemente no
importará a los radicales, que van dispuestos a seguir con su proyecto más allá
de lo que consideren los demás. “Ellos creen ser un pequeño grupo de
revolucionarios que cambiará todo y que la gente eventualmente, les guste o no,
tendrá que seguirlos”, expresó Jeremy Bowen, editor para Medio Oriente de la
BBC.