En medio de esta lamentable guerra en Gaza, y
sabiéndose mejor ahora quién es quién en este conflicto, vale la pena hacer
algunas consideraciones:
1 – Hamas provocó deliberadamente a Israel
lanzándole miles de misiles durante muchos años. Nadie ha hecho nada para
impedir esta agresión permanente contra una población harta de soportar tanta
deliberada agresividad y violencia.
2 – Los gobernantes de Israel han proclamado
siempre, que si hay silencio de parte de esta organización terrorista, Israel
responderá con el silencio. Oídos sordos. Se les advirtió que dejen de atacar a
los israelíes con misiles que caen en cualquier lado, causando pánico, daños y
muertos y heridos. Nada. Siguieron los ataques.
3- Sólo en este mes, Hamas lanzó casi 4000
misiles contra Israel. El sistema tecnológico israelí (gracias al cerebro de
sus científicos y técnicos) destruyó una buena parte de ellos. ¿Y si Israel no
hubiera tenido esa defensa, existiría hoy?
4 – Pregunta que hacemos y casi nadie se ha
hecho en esta guerra; ¿quiénes proveyeron a Hamas esas y otras armas, así como
también el soporte de ingeniería para construir túneles subterráneos, no para
proteger a la población de Gaza, sino para albergar a los terroristas que se
querían infiltrar en el propio territorio israelí, para cometer toda clase de
crímenes? Queda claro ya que Irán y Siria, entre otros, son los responsables
por alentar esta carnicería. Son países que integran las Naciones Unidas. ¿Qué
han hecho para sancionar a países tan agresivos, que atentan contra los propios
principios de Naciones Unidas? ¿Qué ha dicho y hecho la señora Navi Pillay,
presidenta de la comisión de «derechos humanos» de Naciones Unidas.
Mutis. En cambio atacó a Israel por no dejarse destruir.
5 – Con deplorable ligereza, varios
gobernantes del mundo condenaron a Israel por «genocida». Además de
la flagrante ignorancia y malicia de esos señores, de modo ostensible tanto
IRAN, como Hamás y otras organizaciones terroristas, proclaman su meta de
destruir al Estado de Israel y a todos los judíos del mundo. Lo mismo que
Hitler. Si esa perversa meta no es genocida, ¿qué es ser genocida?
¿Qué hacen las Naciones Unidas para frenar
esta lucha genocida?, ¿Qué han hecho aquellos países del Mercosur que con
pasión muy especial acaban de condenar a Israel? Silencio. Contra Israel, todo.
Para respetar a Israel, nada.
¡Vaya sentido de justicia y ecuanimidad!
6 – Veamos ahora a Israel. Pese a la
hostilidad de gran parte del mundo árabe, el Estado de Israel tiene 1.200.000
árabes en su territorio, que gozan plenamente de derechos. Son ciudadanos de
Israel, trabajan y estudian en sus instituciones educativas e incluso tiene
diputados en el Parlamento israelí. No existe país árabe que otorgue a sus
propios ciudadanos, los derechos que tienen los árabes en Israel. Nunca Israel
se propuso, ni forma parte de sus principios constitucionales, «querer
exterminar a otros pueblos». Ningún judío goza de derechos políticos en
los países ´árabes.
7- Y hablemos ahora de la persecución a los
cristianos. Si no quieren convertirse al islamismo, son decapitados. ¿Qué se
está haciendo en el mundo para frenar y condenar esta perversidad? Quienes más
condenamos y denunciamos esta perversidad asesina, somos los judíos. ¿Qué están
esperando los cristianos para impedir esta desgracia? ¡Pobre gente, que está
abandonada a su triste suerte! ¿Habrá gente que saldrá a la Avenida 18 de julio
en apoyo de los cristianos perseguidos?
8 – La lucha de Israel no es sólo para
protegerse de este salvajismo, sino para proteger a toda nuestra civilización
occidental, que está siendo minada en sus raíces espirituales y físicas. Cuesta
creer que en nuestra propia civilización haya gente que no quiera ver estas
crueles verdades. Pero Israel no dejará librado su destino hasta el hipotético
día en que despierten. Ya será tarde para todos.. El pueblo judío aprendió de
la historia. Otros parece que ni siquiera advierten que están apoyando a sus
enemigos, y se han olvidado de amargos capítulos de la historia. ¡Qué tristeza!
¿Quiénes son los genocidas?
08/Ago/2014
Por Nelson Pilosof