Poder para las mujeres, al estilo palestino.

26/Feb/2015

Visavis, Por Khaled Abu Toameh

Poder para las mujeres, al estilo palestino.

No es fácil ser mujer y
vivir bajo el régimen de Hamás en la Franja de Gaza.
Las mujeres están
sometidas a numerosas restricciones, entre ellas no poder ir a la playa solas,
o incluso no poder fumar en lugares públicos. Además, tienen prohibido ser
vistas en público con un hombre que no sea su marido, padre o hermano.
También están obligadas a
respetar en público un estricto código islámico de vestimenta, que incluye una
capa y un velo (hiyab) que cubra el cabello, especialmente en universidades,
campus y oficinas.
Sin embargo, todas estas
restricciones no son de aplicación para las mujeres dispuestas a convertirse en
mártires en la lucha antiisraelí. Así, mientras que a una mujer se le prohíbe
fumar en un café o en un restaurante, o caminar en público sin ir acompañada de
un pariente varón, sí que se le permite incorporarse a un campamento de
entrenamiento para la guerra contra Israel.
Eso es justo lo que está
ocurriendo últimamente en la Franja de Gaza, donde hay mujeres que están
recibiendo adiestramiento con diversos tipos de armamento, incluidos rifles y
morteros. A las mujeres también se les está enseñando cómo colocar minas
terrestres y dispositivos explosivos en la frontera entre la Franja e Israel.
Hasta ahora, cuarenta
mujeres palestinas se han graduado de los campamentos de adiestramiento
militar, mientras que otras 40 siguen recibiendo instrucción para convertirse
en yihadistas y sacrificar sus vidas con tal de borrar a Israel de la faz de la
tierra.
Los campamentos están
organizados por las Brigadas de Naser Edin, el brazo armado de un grupo llamado
Comités de Resistencia Popular, responsable, desde su fundación en 2001, de
cientos de atentados contra Israel.
Pese a que este grupo no
está directamente vinculado con Hamás, sus miembros actúan a menudo en
coordinación con él y con otras organizaciones radicales de la Franja.
Las Brigadas de Naser
Edin, que ahora están reclutando a mujeres como soldados, afirman que sus
miembros tomaron parte en el secuestro del soldado israelí Guilad Shalit,
cometido por Hamás hace nueve años.
Al igual que Hamás, las
Brigadas no creen en la igualdad entre hombres y mujeres en todos los aspectos
de la vida. Creen que el papel femenino debería limitarse a criar hijos, servir
fielmente a sus esposos y mantener la casa limpia.
Pero si una mujer está
dispuesta a morir luchando contra Israel, de pronto recibe un trato distinto y
se le conceden más derechos, entre ellos el de estar lejos de su marido y de
sus hijos. Es más, a estas mujeres se les otorga el derecho a estar en compañía
de hombres que no son parientes cercanos, y que las adiestran para formar parte
de la yihad contra Israel.
Según un reportaje de Al
Manar, la cadena de televisión de Hezbolá, “estas madres se han unido a la
yihad, dejando durante muchas horas a sus hijos para dedicar su tiempo y
esfuerzos” a recibir adiestramiento militar. “Su objetivo es liberar
Palestina”, según el reportaje.
Una de las mujeres, que
se identificó a sí misma como Um Sabri, declaró al corresponsal de la cadena
que había decidido incorporarse a los campamentos tras ver cómo su esposo,
recientemente, hacía lo mismo. Esta madre de tres hijos afirmó que su decisión
de unirse a los campamentos yihadistas no interfería con sus deberes para con
su esposo e hijos.
Este reciente intento de
reclutar mujeres como combatientes contra Israel sigue la iniciativa de Hamás
de formar un nuevo ejército compuesto mayoritariamente por adolescentes
palestinosde entre 15 y 21 años. El mes pasado, el grupo alardeó de haber
reclutado a unos 17.000 jóvenes para su Ejército de Liberación, dentro de la
batalla por eliminar a Israel y liberar Jerusalén y toda Palestina, desde el
río hasta el mar.
Hamás y sus aliados en la
Franja de Gaza no ven nada malo en utilizar a mujeres y adolescentes en la
lucha contra Israel. De hecho, es algo que llevan haciendo ya unos cuantos
años.
En la próxima guerra
contra Israel, las mujeres de las Brigadas de Naser Edin y los adolescentes de
Hamás serán enviados a enfrentarse contra soldados y tanques israelíes. Pero
esta vez será diferente, porque esas mujeres y jóvenes irán fuertemente armados
y formarán parte de un ejército o de una milicia. Entonces, Hamás y sus aliados
no podrán afirmar que se trata de civiles asesinados por Israel.
También resulta
destacable que Hamás y otros grupos armados siempre encuentren el dinero
necesario para comprar armas y municiones y organizar campamentos de
adiestramiento militar, mientras que los palestinos de la Franja de Gaza siguen
padeciendo dificultades económicas, sobre todo tras el último enfrentamiento
militar con Israel.
Los preparativos para la
guerra contra Israel tienen lugar en un momento en el que miles de familias
palestinas que perdieron sus hogares durante la guerra siguen viviendo en
refugios, y decenas de miles de empleados gubernamentales no han recibido sus
salarios desde hace meses.
Hamás pretende que la
comunidad internacional financie la reconstrucción de la Franja de Gaza con el
pretexto de que no posee los recursos necesarios para ello. Pero cuando se
trata de armar y de adiestrar a mujeres y adolescentes, éste y otros grupos
palestinos siempre parecen encontrar, de una u otra forma, dinero suficiente
para adquirir armas y organizar campamentos.
En cuanto a la Autoridad
Palestina y a su presidente, Mahmud Abás, siguen actuando como si vivieran en
otro planeta y lo que sucediera en la Franja no fuera de su incumbencia. Pero
ello no les impide perseverar en su intento de convencer al mundo para que
apoye un Estado palestino en el que mujeres y adolescentes son adiestrados para
convertirse en los próximos mártires en la lucha por destruir a Israel.