¿Planeaban terroristas atentar contra el Papa?
La detención de cinco presuntos terroristas asustó hoy a todo Londres: ¿planeaban islamistas de verdad un atentado contra Benedicto XVI?
Scotland Yard recibió una información anónima y tomó la decisión inmediatamente: un comando especial detuvo poco después a los barrenderos de una empresa de limpieza privada en las primeras horas de la mañana, en el cambio de turno. La firma, en la que trabajan varios árabes, estaba a cargo de la limpieza en la ruta del Papa.
Las instalaciones están en la Baker Street londinense, donde solía operar el mítico detective ficticio Sherlock Holmes, creado por el escritor Arthur Conan Doyle. Los apartamentos de los sospechosos en el norte y el este de Londres también fueron allanados. De los detenidos se sabe que tienen entre 26 y 50 años de edad y que algunos de ellos son argelinos.
Benedicto XVI mantiene la calma
Benedicto XVI quiso mantener la calma después de ser informado al respecto. El portavoz del Vaticano, Federico Lombardi, señaló que el programa de la visita seguirá en marcha según lo previsto.
La calma pareció luego verse reflejada también en Scotland Yard. La policía habló de la obligación de corroborar las informaciones recibidas, pero descartó un mayor peligro tras las primeras investigaciones.
En el crisol cultural de Londres no se dio mucha relevancia a la visita del líder de la Iglesia Católica desde el comienzo. Y pese a que se puede especular con que la noticia de la detención movió a muchos visitantes a no viajar a la capital, las calles por las que pasaba el «Papamóvil» en Londres no contaban con muchos visitantes.
Anne Degaston se dio cuenta después de que en realidad no habría necesitado levantarse tan temprano. Degaston madrugó para viajar a Londres desde la costa con el fin de ver al pontífice. «Estoy decidida a ver al Papa», contó la británica de 74 años.
Calma fantasmagórica
Después estaba contenta de haber conseguido un sitio delante de la Abadía de Westminster, la célebre iglesia anglicana en la que Benedicto dirigirá un rezo por la noche. «Es un recuerdo que me llevaré a la tumba», agregó Degaston.
La calma era casi fantasmagórica antes del mediodía en las calles aledañas al «Big Ben», la torre del Palacio de Westminster que es todo un símbolo de Londres. Un lugar en el que a diario no se puede casi hablar o caminar debido al denso tráfico y los raudales de turistas.
La zona estaba poblada de policías. Al igual que otros fieles, sin embargo, Dageston no quiso dejarse amedrentar por el despliegue. «Visité a mi hijo en Londres y aplacé especialmente mi regreso», contó Maureen Daren, una visitante de 70 años de edad que encontró un sitio al lado de Dageston. Ambas hablaban de asuntos de la fe con un policía de pie al otro lado de las vallas.
Daren estuvo ya en 1982 en la visita no oficial a Londres de Juan Pablo II, el antecesor del actual Papa. «La atmósfera era distinta», recordó. «La bienvenida fue mucho más calurosa. Tiene que ver desde luego con que entonces no se conocía nada del escándalo de abusos en la Iglesia».
¿Planeaban terroristas atentar contra el Papa?
22/Sep/2010