Binyamin Netanyahu está equivocado: no fueron los palestinos quienes enseñaron la matanza sistemática de judíos a los nazis.
El Holocausto, como cualquier historiador serio sabe, no se refiere apenas al período pos-1942, cuando en la Conferencia de Wansee se decidió «la soluçión final para la cuestión judía» (es importante decir «cuestión judía» porque siempre hay eruditos para quienes el Holocausto no fue específicamente pensado para los judíos).
El Holocausto cubre todo el período entre 1933 y 1945, o sea, desde la llegada de Hitler al poder hasta la derrota del Tercer Reich en la Segunda Guerra Mundial. Y, en ese período, los nazis no precisaban de lecciones de genocidio de parte de los palestinos.
A partir de 1933, la persecución y los asesinatos comenzaron; campos de concentración fueron levantados en Alemania; a partir de 1938, con la «Kristallnacht», las matanzas esporádicas se tornaron rutina.
Con el inicio de la Segunda Guerra Mundial, los fusilamientos en masa pasaron a ser el plato de cada día. Un ejercicio que era lento, psicológicamente exigente (para la frágil salud mental de los soldados del Reich, entiéndase). Era preciso una «solución» más rápida y, digamos, «indolora».
A partir de 1942, o sea, con la desastrosa campaña contra la Unión Soviética (o, para los eruditos, contra sus aliados soviéticos, porque nazis y comunistas tenían un pacto desde 1939), comenzaron las primeras experiencias químicas para matar judíos como quien mata cucarachas u otros animales rastreros.
Cuando los nazis descubrieron el infame Zyklon B (que, ironía macabra, servía para matar cucarachas y otros animales rastreros), se había encontrado la llave para acabar con los judíos de Europa.
¿Eso significa que el líder árabe en Palestina –Haj Amin al-Husseini– es inocente del antisemitismo asesino de ese mismo período histórico? También no. Vamos a olvidar, por motivos piadosos, el hecho que Al-Husseini fuera considerado criminal de guerra en Nuremberg y haber fugado hacia Egipto.
La pregunta fundamental es otra: ¿por qué motivo el «mufti» de Jerusalém fue considerado un criminal de guerra?
No es preciso consultar obras de peso sobre el asunto. Gregory Harms y Todd M. Ferry, a pesar de sus simpatías pro-palestinas –repito: pro-palestinas–, escribieron un excelente libro de introducción al conflicto israelí-palestino que recomiendo siempre a los interesados – y a no versados.
El retrato que ambos pintan de Al-Husseini se resume en ésto: el «mufti» representa uno de los mayores errores del Mandato Británico en Palestina.
Resumiendo una larga y compleja historia, a partir del momento en que los británicos, en la destrucción de la Primera Guerra, decidieron que Palestina debería ser compartida entre judíos y árabes, que ya habitaban el territorio bajo la administración del Imperio Otomano (imperio que desapareció en dicha guerra), los árabes se negaron a esa división. Así comenzó, en lo esencial, la lucha que dura hasta hoy.
Enfrentado a esa violencia, Londres creía que el «mufti» de Jerusalém era la persona indicada para intentar calmar los ánimos. Se equivocó. Bárbaramente, Al-Husseini no era apenas un antisemita virulento, que incitaba a la confrontación y deseaba una limpieza étnica en Palestina.
Con el Tercer Reich, el «mufti» estableció relaciones de amistad y cooperación con Hitler. En Palestina, creó los «Scouts nazis» (una copia de Juventud Hitlerista); recibió apoyo financiero de Alemania y hasta de Italia para la lucha contra los judíos; y cuando en Alemania conoció finalmente los campos de concentración, retornó a Palestina para también construir un campo similar cerca del pueblo de Nablus.
El premier israelí Netanyahu está equivocado. No fue Al-Husseini quien enseñó una lección a Hitler. Lo que ocurrió fue lo contrario: en la teoría y en la práctica, el Tercer Reich apenas dio un complemento a un odio ideológico que ya existía en Palestina.
Lamento decir que ese odio permanece hasta hoy. Porque el conflicto israelí-palestino no es, porque nunca lo fue, un problema territorial. Es un problema ideológico que no tiene solución mientras una de las partes mire a los judíos exactamente como Hitler también los miraba.
Palestinos y nazis
28/Oct/2015
Folha de Sao Paulo- Por Joao Pereira Coutinho. Traducción: Eli Aljanati – COPREDI