El ex oficial de la Gestapo Erich Priebke, capturado en Bariloche en 1994 y condenado en Italia a cadena perpetua como uno de los verdugos nazis de 335 italianos en Roma, en 1944, es quizás, a los 97 años, el preso más viejo del mundo . Está bajo arresto domiciliario por su avanzada edad pero, según se supo ayer, sale a la calle escoltado por la policía para ir a misa, al supermercado, a la farmacia y a satisfacer “las exigencias indispensables de la vida”.