Fue el 4 de junio de 2009 en la Universidad de El Cairo. Barack Obama llevó allí un mensaje que había preparado cuidadosamente a lo largo de varios meses y en el que tenía cifradas sus esperanzas de replantear en profundidad y sin imposiciones la relación entre Occidente y el Islam tal y como se había dado durante la era Bush. Inició su mensaje con un “Salam aleikum”, y el auditorio colmado de estudiantes, profesores, religiosos y algunos funcionarios estalló en aplausos.