Parte de la historia preservada en antiguos volúmenes y periódicos podría estar escondida entre las líneas de la impresión. Un científico del Instituto Weizman ha descubierto que el papel en dichas colecciones contiene un registro de las condiciones atmosféricas de la época en que crecieron los árboles de los cuales se fabricó el papel. Al analizar los isótopos de carbono en trozos de papel recortados de revistas viejas, el Prof. Dan Yakir del Departamento de Ciencias del Medio Ambiente e Investigación Energética en la Facultad de Química ha rastreado los efectos crecientes de la contaminación atmosférica por la quema de combustibles fósiles desde los comienzos de la revolución industrial.