A priori, uno diría que de sabios es retractarse. Mas, con las credenciales que el juez presentaba, uno se pregunta, cómo es que se “equivocó” tanto y tan meridianamente. Pero el hecho importante que a mi criterio subyace en todo este asunto es el siguiente: la condena de Goldstone fue casi ad hoc, pronunciada al ritmo de las críticas internacionales que ya habían juzgado (jueces, jurados, sentencia y legisladores, todo en uno), y el hecho de que quien la formulara fuese un judío, le daba a esa sentencia un valor adicional, si se quiere. También se sabe que aquel que fue condenado y luego de probada su inocencia indultado, a ojos de la sociedad no se limpia nunca del todo su buen nombre y honor.