Familiares, amigos y admiradores de Ernesto Sabato despidieron ayer los restos del escritor argentino, fallecido el sábado a los 99 años, con una ceremonia en un cementerio privado a las afueras de Buenos Aires. El sepelio de quien en 1984 fue galardonado con el Premio Cervantes, que iba a concluir en la noche del sábado, finalmente continuó ayer por decisión de la familia del escritor y ante la innumerable cantidad de gente que se acercó para dar su último adiós a esta figura icónica de la literatura argentina.