Raramente pasa un siglo sin que la humanidad sufra masivamente la presencia de algún personaje maligno. Ocurrió con Hitler en el siglo XX y con una larga lista de otros autócratas genocidas. Osama bin Laden, abatido finalmente por efectivos de Estados Unidos luego de 10 años de búsqueda, es candidato a esa funesta distinción al comienzo del milenio. Apenas iniciado el siglo XXI, se lo responsabilizó por la destrucción de las torres gemelas de Nueva York y ataques al Pentágono y en Pensilvania el 11 de setiembre de 2001, que causaron casi 3.000 muertos y desataron una guerra mundial contra el terrorismo.