Justicia o venganza, se preguntaba Josep Cuní en TV3, y la pregunta aterrizaba con puntería en la dualidad más punzante de una democracia. Ciertamente los estados de derecho sólo se pueden plantear ejercer la justicia, dado que la venganza forma parte de la ley de la jungla. Si la historia de la civilización es la creación de un código social con las reglas definidas que conocemos, es evidente que el instinto de venganza no forma parte de ello. Pero a pesar de la lógica del planteamiento, no creo que sea esta la cuestión.