El Diario, España- por Esther Ballesteros El 6 y el 7 de junio de 1940, decenas de refugiados de origen hebreo (entre ellos Leo Frischer) que residían en Mallorca y Eivissa recibieron la misma misiva: debían abandonar España. Poco después, las autoridades franquistas intentaron borrar sin éxito todo vestigio de su colaboración con Adolf Hitler