La joven iraní, Ameneh Bahrami, ciega y desfigurada con ácido, perdonó a su agresor y renunció a la aplicación de la ley del talión consistente en provocarle a él también la ceguera, algo que denunciaba Amnistía Internacional. «Ameneh Bahrami, víctima del ataque con ácido, ha perdonado en el último minuto al abusador Majid y ha renunciado a su derecho a reclamar la ley del talión que se iba a aplicar hoy», dijo la televisión estatal.