Más allá de las serias discrepancias que hay entre el gobierno de Israel y el la Autoridad Nacional Palestina sobre una diversidad de temas-no sólo sobre la iniciativa unilateral palestina de pedir reconocimiento a un Estado independiente en la ONU, aunque no es producto de negociaciones-hay en el terreno fenómenos preocupantes que deberían ser atendidos al máximo nivel. Esta semana, el ejército israelí demolió tres estructuras construidas ilegalmente en Cisjordania, en el puesto no autorizado de Migron, por habitantes judíos de la zona decididos a permanecer en el lugar a pesar de la orden de la Suprema Corte de Justicia de desalojarlos.