En la navidad de 1981 Carlos Marañón, a sus 7 años, fue con su padre a ver Evasión o victoria. «A la salida, no paramos de imitar la tijereta de Pelé. En la calle, en casa…». El ahora director de la revista Cinemanía también recuerda cómo le impresionaron otros momentos la película. «En concreto en la sala hubo aplausos cuando la tijereta y en los títulos de crédito, cuando salen acreditados los futbolistas que aparecieron en el rodaje». Él ya llevaba su un gusanillo en su interior: el periodista es hijo, nieto y sobrino de futbolistas, así que mamó ese deporte en casa. Hace unos años publicó Fútbol y cine, sobre la extraña y tortuosa relación entre el balompié y el séptimo arte. Ahora, en una especie de spin off de uno de los capítulos de aquel libro, aparece Un partido de leyenda (editorial 8 y medio), sobre la película Evasión o victoria, de John Huston, que probablemente no sea el mejor largometraje sobre fútbol, pero sí el más idolatrado por los aficionados a ese deporte. «A mí desde luego me impresionó más que todas las veces que había ido al estadio a ver fútbol en directo».
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