Esta semana el presidente iraní Mahmoud Ahmadinejad visitó Latinoamérica por quinta vez desde el 2007, con la misma frecuencia que lo han hecho los presidentes de EE.UU. durante el mismo período, y visitando más países que estos últimos. Debe tener poderosas razones para pasar tanto tiempo en la región. El viaje de cinco días de Ahmadinejad a Venezuela, Nicaragua, Cuba y Ecuador -un periplo que la presidenta del Comité de Relaciones Exteriores de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, Ileana Ros Lehtinen, ha denominado «la gira de los tiranos»- se produce en un momento de crecientes tensiones internacionales en torno al programa nuclear iraní.