¿Qué habría hecho Goebbels, el feroz evangelista del nazismo, si hubiera dispuesto de televisiones por satélite e internet? ¿Es decir, cuánta más eficacia en su propaganda violenta habría conseguido? Sin duda la capacidad planetaria de las autopistas de la comunicación habría sido una imponente herramienta para Goebbels, el hombre que esculpió para la historia la idea de que una mentira repetida mil veces se convierte en verdad. Su imperio de falsedades y populismo descarnado fueron la base del asesinato masivo de millones de judíos. Y también el fundamento de la seducción que el nazismo produjo en millones de alemanes.