Los jóvenes «revolucionarios» egipcios que provocaron la caída del régimen de Hosni Mubarak llegan a las presidenciales de esta semana con hondas divisiones sobre la manera de dar nuevo impulso a sus ideas. Muchos afirman estar cansados de lidiar con «lo que queda» del antiguo régimen y lamentan que el ejército y los islamistas hayan «confiscado» la revolución, pero siguen reivindicando la insurrección.