Tras tener referencias de Belén en la época bíblica únicamente a través de las citas aparecidas en el texto mismo de la Biblia, en las que se menciona a la ciudad, un sello de cerámica hallado por arqueólogos israelíes muestra claramente, en letras de hebreo antiguo, el nombre de Belén. Se trata de un sello utilizado en la época del Primer Templo (siglos VII a VIII a.C. y quizás incluso antes) como parte del sistema administrativo fiscal del Reino de Judea, al parecer para cerrar y proteger envíos especiales hasta que llegaran a destino.