Me parece repugnante hacer distingos entre los seres humanos en razón de su origen, de sus características raciales, del color de su piel, de su cultura, de sus creencias religiosas, de su pertenencia a uno u otro género, de su opción sexual. En fin, creo que toda esa diversidad merece nuestro respeto; y hablo de respeto y no de tolerancia, ya que este último término implica la idea de ‘soportar’ a regañadientes.