El 1º de mayo de 1945, a las 10.26 de la noche la radio alemana emitió la última mentira del Tercer Reich: comunicó al pueblo que Adolf Hitler acababa de morir «en su puesto de la cancillería del Reich mientras luchaba hasta el último aliento contra el bolchevismo.» En realidad se había suicidado el día anterior. En ese instante la mayoría de los ocupantes del búnker donde Hitler se había encerrado a esperar el final pensaban en su propia super- vivencia. En cambio, Magda Goebbels trabajaba en un meditado y terrible ritual.