Establecido en Medio Oriente desde hace 10 años, Javier Espinosa es una de las pocas personas que transmiten en castellano lo que pasa por estos días en Siria, donde se libra una guerra que empezó hace 17 meses y cuya única evolución parece ser larga y sangrienta. En la década de 1990, el periodista empezó a usar sus vacaciones para ir a conflictos como el de Sri Lanka, Angola o la ex Yugoslavia. Al cabo de 20 años, Espinosa está radicado en Beirut y es un ejemplar de una especie en extinción: la de los corresponsales de guerra. A través de Skype, relató su experiencia a El Observador.