Cada tanto asistimos al surgimiento, en cualquier lugar del mundo, de sectas o células inspiradas en la ideología de la barbarie. Cuesta creer que tal doctrina pueda resultar atractiva como para seducir a algún ser humano, y sin embargo, después de la derrota del nazismo y del fascismo, cada tanto han aparecido grupos integrados por individuos de mentes extraviadas, fanatizados por consignas que se suponían superadas y sepultadas definitivamente.