Recorrido por un país que se ha convertido en modelo de innovación, ciencia y tecnología. En Israel, la Tierra Prometida, no esperaron a que lloviera maná del cielo. Pasaron de exportar naranjas a diseñar y producir dispositivos electrónicos, software y nuevos medicamentos. Este joven país –acaba de cumplir 65 años– no tiene agua, recursos naturales ni tesoros materiales de culturas milenarias. El pequeño territorio en un extremo del Mediterráneo, que se levantó en un vecindario lleno de enemigos, con un terreno árido en el que solo podían cultivar olivos y naranjos, es hoy ejemplo para muchas naciones en vías de desarrollo.