En una encantadora película francesa, “El nombre”, que se exhibe actualmente en Montevideo, se plantea una agitada discusión familiar porque uno de sus integrantes, cuya esposa está por dar a luz, confiesa a su hermana, su cuñado y a un íntimo amigo de la familia, que piensa poner a su hijo el nombre de Adolfo.
Esta revelación, que finalmente resulta ser un chiste de mal gusto, provoca una agitada discusión. ¿Cómo poner el nombre del mayor asesino de la historia a un niño inocente? El padre bromista argumenta que no pensó en Hitler sino en la novela del autor romántico franco-suizo Benjamín Constant “Adolphe”.
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