Parinoush Saniee tenía 30 años cuando comenzaron los disturbios que provocaron la Revolución Islámica en Irán. La socióloga y terapeuta trabajaba entonces en su tesis doctoral en Estados Unidos, pero las circunstancias la obligaron a regresar a casa. «Todas las esperanzas se frustraron gradualmente», recuerda la ahora novelista sobre el ambiente que se vivía en el Teherán revolucionario. «Las mujeres tuvimos que enfrentar duras restricciones, desde el código de vestimenta hasta la disminución de nuestros derechos humanos y laborales. Los puestos directivos se volvieron inaccesibles y todos mis planes de vida se vieron truncados».