Decapitaciones, crucifixiones, masacres, entierro de víctimas vivas y limpieza étnica y religiosa. Estado Islámico (EI) se ha convertido en sinónimo de brutalidad.
Decapitaciones, crucifixiones, masacres, entierro de víctimas vivas y limpieza étnica y religiosa. Estado Islámico (EI) se ha convertido en sinónimo de brutalidad.
La propaganda para reclutar combatientes en la Yihad, sea para Siria o Irak, se encuentra traducida a varios idiomas incluyendo el castellano. De acuerdo al Canciller sirio, son 83 los orígenes nacionales de las diversas fuerzas fundamentalistas. La propaganda de convocatoria ha recibido el nombre de “Turismo para yihadistas” sobre la base de que Mahona habría señalado que “el turismo es la Yihad en el camino a Ala”.
La palabra fanático procede del latín fanum, templo, santuario, de donde el fanaticus era algo así como el guardián del templo, el fiel de su dios. Pero, y por esos azares del destino y las superposiciones lingüísticas, existe una palabra árabe de raíz semejante: fanaa, extinción, eliminación del ego y entrega total a Dios, vocablo que viene a sumarse al de raíz indoeuropea para que tengamos una idea aproximada de lo que es un fanático: alguien que, como un zombie, es un muerto en vida, un irresponsable total de sus actos arrojado a la nada metafísica de su creencia con una fe ciega e indiferente al pensamiento del prójimo.
Un periodista turco fue capturado por los yihadistas el año pasado y pasó 40 días cautivo. Tras ver las ejecuciones de James Foley y Steven Sotloff, decidió relatar su increíble experiencia