Fueron robados los zapatos de bronce del monumento “Zapatos en el Danubio”, un memorial para las víctimas del Holocausto ubicado en la orilla del mítico río, en la capital de Hungría.
Fueron robados los zapatos de bronce del monumento “Zapatos en el Danubio”, un memorial para las víctimas del Holocausto ubicado en la orilla del mítico río, en la capital de Hungría.
Los yihadistas utilizan a muchachas yasidíes para este propósito, alegando que está permitido por su religión
Hace tres años y medio, poco más o menos, una crisis estallada en Túnez se convirtió, con el correr de los días, en una ola revolucionaria que se expandió al resto del mundo musulmán sin pedir permiso. Dictadores todopoderosos fueron corridos o muertos en cuestión de días. Regímenes hasta ese momento a prueba de balas resultaron borrados de la faz de la tierra en medio de la algarabía y el beneplácito de Occidente, que, además de fogonear la insurrección en Libia, Egipto, Túnez y Siria, bautizó a esa tea encendida con el nombre de «primavera árabe».
Continuadoras de los crímenes de Al Qaeda y las brutalidades de los Ayatolás, las atrocidades yihadistas en la frontera sirio-iraquí nos enfrentan a una verdad patética: ¡el siglo XXI está en guerra de religión!