En una entrevista con un diario israelí, el pontífice dijo que «hay que recordar siempre que el cristianismo floreció del judaísmo» y volvió a pedir la paz en el conflicto con Palestina
En una entrevista con un diario israelí, el pontífice dijo que «hay que recordar siempre que el cristianismo floreció del judaísmo» y volvió a pedir la paz en el conflicto con Palestina
En un cónclave de líderes islámicos de América Latina, realizada en Turquía, cuyo lema fue: “Construyendo nuestras tradiciones y nuestro futuro”, y promovido por la Oficina de Asuntos Religiosos de Turquía, llamado Diyantet, bajo la dirección de Mehmet Görmez, se abordaron los posibles caminos para ampliar la cantidad de fieles islámicos en el subcontinente. Se hicieron presentes 76 líderes musulmanes de 40 estados, entre ellos enviados de Argentina, Chile, Brasil, Venezuela, México, Surinam, Uruguay, Paraguay, Nicaragua, Panamá, Colombia, Bolivia, República Dominicana, Guyana, Perú, Colombia, Ecuador, Cuba, Jamaica y Haití.
Antes del establecimiento de Israel en 1948, cientos de miles de judíos vivían en países árabes, en comunidades de largo arraigo histórico, cuyos orígenes se remontaban en algunos casos antes de la conquista islámica. Así, la comunidad judía de Irak se estableció en aquellos territorios hace dos milenios, como centro de la sabiduría rabínica. Muchas otras comunidades crecieron de modo sustantivo como consecuencia de la expulsión de los judíos españoles en 1492 y su dispersión dentro del Imperio Otomano.
Un reiterado sentimiento que actualmente envuelve a menudo las discusiones sobre la cuestión israelí-palestina es el imperativo de evitar que el conflicto se convierta en «religioso». Este sentimiento, que garantiza que las personas ilustradas y liberales asienten con sus cabezas, se destaca incluso dentro del abarrotado y competitivo campo de las expresiones ridículas de la ignorancia histórica halladas en la discusión sobre la cuestión palestino-israelí.