En 1901, en la Jerusalém otomana, los ricos miembros de la familia Adesfinanciaron la construcción de una sinagoga para los judíos que habían venido a Jerusalém desde Alepo, Siria. Fue construida en un callejón, cerca del mercado de Majané Yehuda, un barrio donde las otras casas de oración eran poco más que chozas; por lo que aunque ésta tenía apenas el tamaño de un pequeño restaurante fue llamada la «Gran Sinagoga».