“Alá es el más grande”, gritaban los terroristas mientras fusilaban uno por uno a los espectadores del teatro “El Bataclan” en París. ¿Hace cuánto venimos diciendo que Europa es un semillero de terroristas musulmanes y que lo que el mundo ha visto hasta ahora no es nada? ¿Cuántas veces dijimos que Francia, particularmente, es uno de los epicentros y que como si fuera poco, cuenta con la complicidad de su población zurdosa, “pacifista”, imbécil? Disfrutan atacando a Israel, único país que pasó su vida, desde el minuto uno de su existencia, luchando contra estas bestias salvajes, mientras ellos, los progres europeos, se ponen del lado del enemigo, apoyándolos ideológica y financieramente.