Reaparece el antisemitismo y reaparecen otras formas de racismo como las que se ejercen también contra las comunidades musulmanas y gitanas, que son también parte de la cultura europea. En 1991 había en la Unión Europea dos millones de ciudadanos de religión judía. Veinticinco años después, en 2016, eran solo 1,4 millones. Es evidente que una parte de los judíos europeos no se siente suficientemente protegida en Europa y que ha emigrado y esa es una noticia estremecedora.