La degeneración macular relacionada con la edad (DME), o senil, es una de las principales causas de ceguera en los mayores de 60 años. Alrededor del 90% de pacientes con DME padecen del tipo “seco”, para el que aún no existe una terapia aprobada. Así pues, la carrera para hallar una cura ha empezado. El potencial es enorme, pues los productos para tratar el número de pacientes del tipo “húmedo”, que es menor, representan un mercado de 5.000 millones de dólares anuales.