Shimon Peres, el último sobreviviente de los fundadores del Estado de Israel, el hombre que con cara dolorida pero mirada esperanzadora estrecho junto a Rabien estrecho en la Casa Blanca la mano de Arafat tras las secretas conversaciones de Camp David. El hombre que llegado el momento, en el acierto o el error, prefirió sus convicciones al Partido al que había dedicado su vida y dejó el laborismo. Tan grande fue su gesto que en un régimen parlamentario terminó, tras ser diputado, Canciller, Primer Ministro, siendo Presidente del Estado. Premio Novel de la Paz… un pedazo importante, repito, de la Historia del Siglo XX.