El premio Sajarov se concede “a personas que han contribuido de manera excepcional a la lucha por los derechos humanos en todo el mundo y llama la atención sobre las violaciones de los derechos humanos, además de respaldar a los galardonados y su causa». En este caso, se otorga a dos mujeres, víctimas ellas y sus familias de la barbarie yihadista, que lejos de sumirse en su dolor, se han convertido en referente ejemplar, en un instrumento de transformación del mundo: portavoz de todas las mujeres yazidíes que han sufrido y sufren todavía esta brutal esclavitud sexual, defensoras de los derechos humanos, la libertad de conciencia y los derechos de las minorías.