Domingo por la tarde. Al momento de escribir estas líneas debería haber habido fútbol. Debería. Con buen criterio, la jornada futbolística fue suspendida a raíz del asesinato del hincha de Peñarol en Santa Lucía, otro «mojón» más -de los peores- en la espiral de violencia que azota al más popular de los deportes. Pedimos un castigo duro y ejemplarizante para los asesinos.