Fue un trabajo arduo. Durante meses, Mauricio Bergstein, la Bibliotecóloga Melina Moreira y la Directora del Museo de la Shoá, Uruguay, Rita Vinocur, se abocaron a completar complejos formularios. Debían dejar constancia de la historia del Museo en un Plan Director exigido por el Ministerio de Educación y Cultura e incluir cada objeto en un programa especial, describiéndolos con detalle. Debían demostrar al Ministerio de Educación y Cultura que nuestro Museo de la Shoá, en plena reforma, es imprescindible en el panorama de museos nacionales como espacio de preservación y comunicación de la Memoria.