El hallazgo se ha basado en una hipótesis que data de la antigua Grecia: cada enfermedad se caracteriza por una marca química distinta que se puede identificar a través del aliento. Entre las enfermedades detectadas están el cáncer de pulmón, colon, cabeza y cuello, ovarios, vejiga, próstata, riñón, o la esclerosis múltiple, hipertensión pulmonar, y enfermedad crónica de riñón.