Joseph Feingold tenía 16 años cuando las tropas soviéticas le arrancaron de Varsovia para mandarle a Siberia por ser judío. «Era muy, muy frío», recuerda ahora sobre los seis años y medio que sufrió mientras su madre y su hermano menor fueron enviados al campo de exterminio nazi de Treblinka, donde fallecieron, como otros 780.000 personas. Joe logró sobrevivir y se reunió en Alemania al acabar la II Guerra Mundial con su padre y su hermano menor (superviviente en Auschwitz. Allí, recuperó la esperanza cuando canjearon un cartón de tabaco americano por un instrumento musical que cambiaría su vida. «Caminé por las calles y toqué el violín. Al fin sentía una vida tan normal como era posible», reconoce en el documental ‘Joe’s violin’ (El violín de Joe). La primera agraciada con el instrumento fue Brianna Perez, una niña de 12 años emocionada por la oportunidad, por la vida de Joseph y por la transformación de las notas musicales al rasgar sus cuerdas.
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